La inteligencia es un precioso potencial y un constructo complejo del que cada vez conocemos más caras. Entre un 2% y un 3% de nuestros estudiantes son superdotados, muchos de ellos ni siquiera son conscientes de sus dotes, nunca han sido sometidos a las pruebas pertinentes para identificar sus altas capacidades. No obstante, la orientación de las políticas está cambiando, como revela el reciente Plan Andaluz de actuación de la Consejería de Educación, decidida a apostar por la identificación temprana, o la nueva Unidad para la Atención del alumno con sobredotación y altas capacidades que ha puesto en marcha la Universidad de Jaén.
En uno de los talleres que esta universidad organiza para estos chicos está Rafael Torrecilla, un joven de Linares con una alta capacidad intelectual que ve cada vez más cerca la formación superior en el área que más le interesa: la física y la ingeniería. Con Rafael y su familia, Emilio Ayala, de la Universidad de Jaén, y José Rayo, de la Delegación de Educación de la Junta en Jaén y uno de los máximos especialista en sobredotación de esta comunidad, conoceremos algo más sobre este regalo de la genética, la inteligencia, un brillante que la sociedad y el sistema educativo tienen la responsabilidad de pulir.
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